Putin en el poder hasta 2036? ¡Aquí está cómo!

Putin en el poder hasta 2036? ¡Aquí está cómo!
Russian presidential elections

El horizonte político de Rusia parece atravesar una vez más la densa bruma del tiempo para revelar un escenario ya conocido. El 17 de marzo de 2024, los ciudadanos rusos acudirán a las urnas para ejercer su derecho al voto en las elecciones presidenciales. A medida que la fecha se acerca, el tablero de ajedrez político muestra su pieza central: Vladimir Putin, cuyo nombre resuena con la posibilidad de un quinto mandato.

Esta no es una pequeña proeza, ni es un detalle menor en el gran esquema de la política global. Putin, quien ha sido una figura omnipresente en el Kremlin desde el año 2000, con un breve interludio como primer ministro, parece estar preparando el terreno para perpetuar su dominio en el vasto paisaje ruso.

La posibilidad de un quinto mandato ha tomado forma gracias a una serie de maniobras estratégicas, incluida una reforma constitucional en 2020 que restableció el conteo de los períodos presidenciales de Putin. Esta jugada maestra le ha brindado la oportunidad de permanecer en el poder hasta 2036, siempre y cuando el pueblo ruso le renueve su confianza.

El camino hacia las elecciones de 2024 está salpicado de discursos sobre la estabilidad nacional y la importancia de una Rusia fuerte en el escenario internacional. Es un argumento que ha calado profundamente en una parte significativa de la población, que ve en Putin un símbolo de firmeza y una garantía contra el caos que muchos asocian con los años 90.

No obstante, vale la pena cuestionar qué significa esta continuidad para la democracia en Rusia. A lo largo de los años, el país ha sido testigo de la supresión de voces disidentes y la limitación de espacios para la oposición. El Kremlin ha tejido una red de control mediático y político que ha sofocado efectivamente a sus adversarios y ha cimentado la imagen de Putin como el único líder viable.

Mientras tanto, la geopolítica no se detiene. El papel de Rusia en conflictos internacionales y su postura desafiante ante Occidente, especialmente en lo que concierne a la expansión de la OTAN y la crisis en Ucrania, han convertido a Putin en una figura central en el ajedrez mundial. Para sus partidarios, extender su mandato significa mantener el rumbo en un mundo turbulento y asegurar que los intereses rusos estén bien defendidos.

Pero la pregunta que flota en el aire es: ¿hasta qué punto el deseo de estabilidad justifica la concentración de poder en una sola persona? A medida que se acercan las elecciones, la sociedad rusa se encuentra en una encrucijada, entre la seducción de la continuidad y la posibilidad cada vez más distante de un cambio.

El 17 de marzo de 2024, con los ojos del mundo puestos en Rusia, el pueblo ruso decidirá si abre la puerta a un nuevo capítulo o si escribe otra estrofa en el largo poema del liderazgo de Putin. Y aunque el resultado parece predecible, en política, como en la vida, el futuro siempre alberga una cuota de incertidumbre.