Ladron en una puerta esperando para hacer un robo.

Las puertas de seguridad para el hogar se han vuelto algo imprescindible

Las puertas acorazadas y las puertas blindadas son los dos tipos de puertas que conforman las llamadas puertas de seguridad. Aunque el nombre de puerta blindada pueda sonar muy seguro, estas son las que tienen un menor nivel de protección, mientras que las puertas acorazadas son las que protegen mejor cualquier hogar.

No obstante, no todas las puertas acorazadas son iguales y las hay con diferentes niveles de protección, desde las más seguras, que son las que se suelen instalar en establecimientos como joyerías y que resultan bastante caras, hasta las más habituales en hogares.

 

Nuevas técnicas de robo

La mayoría de los robos en domicilios son realizados por ladrones con un nivel medio de profesionalidad. Este tipo de atracadores no suelen molestarse en forzar puertas acorazadas de calidad porque saben que les llevará tiempo. Prefieren ir directamente a los hogares que cuentan con puertas mucho menos seguras y más fáciles de abrir.

El tiempo es fundamental en un robo y una puerta fácil de abrir les permite entrar, coger los objetos de valor y marcharse en cuestión de minutos. Corren muchos menos riesgos y, por tanto, resulta más rentable para ellos abrir puertas blindadas o directamente sin niveles de seguridad.

Son las mafias de robo más organizadas y con alto nivel de profesionalidad, como las que provienen de Europa del Este, las que se encargan de robar en viviendas con puertas acorazadas. Pero estas mafias son menos numerosas y, por tanto, las posibilidades de que se intente robar en el hogar son menores.

 

Evitar el intento de robo

Una puerta acorazada consigue pues un efecto disuasorio, muchos ladrones ya no van a intentar robar en este tipo de hogares. Pero, además, no todos los ladrones profesionales son capaces de abrir con facilidad una puerta de seguridad de alta calidad.

En estos intentos es fácil que tengan que hacer ruido o emplear mucho tiempo, aumentando las posibilidades de que algún vecino se de cuenta de lo que está sucediendo y llame a la policía. Por tanto, podemos decir que son pocos los cacos que realmente pueden entrar en una casa con este tipo de medidas.

Invertir en una puerta de seguridad es imprescindible, sobre todo si hablamos de una puerta de calidad, que realmente puede prevenir el robo y proteger el hogar contra los amigos de lo ajeno.

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